Cada día, puntual, Marcos acude a ver cómo están sus flores. Hace años que lleva a cabo el mismo ritual, siempre a la misma hora y en el mismo sitio. Nadie recuerda que haya fallado ni un solo día: ni cuando diluvia, ni cuando el sol veraniego ajusticia, ni cuando ha tenido fiebre o le han despedido de un trabajo. Cada día está allí, cuidando con mimo las flores mientras echa furtivas miradas al mar. Su presencia y el ceremonial que despliega le han convertido en un personaje famoso, que ha llegado a aglutinar a su alrededor decenas de turistas que han querido inmortalizar ese momento con sus teléfonos móviles. Pero a Marcos parece que no le afecta nada de todo eso. Él permanece impasible, paciente, con sus pensamientos vagando por mundos estratosféricos. En su interior, sigue anhelando volver a ver esa sirena que un día vio salir del mar.
martes, 11 de marzo de 2014
miércoles, 19 de febrero de 2014
La mirada del gato
Estaba paseando por el centro de Ciudadella cuando me llamó la atención la mirada de un gato. Me miraba fijamente. Instintivamente le llamé, pero ni caso. Volví a intentarlo elevando el tono de mi voz, pero el minino seguía pasando de todo. Como soy muy terco y me tomo las cosas de un modo muy personal, me puse en cuclillas y le tiré un par de patatas fritas. Nada. Entonces entré en la tienda de comestibles de la esquina, compré una sobrasada, unos gramos de jamón serrano, hice una bola y se la arrojé con todas mis fuerzas; también deposité en el suelo un tazón rebosante de leche de primerísima calidad. Ni se imnutó. Ya me había quitado la chaqueta y desanudado la corbata, ya no me importaban las miradas socarronas de la gente que pasaba por mi lado, cuando me percaté de que el gato no era real, sino que estaba pintado en la pared. Entonces me metí disimuladamente las manos en los bolsillos, miré a un lado y otro, y silbando me marché de allí.
martes, 11 de febrero de 2014
La casa roja
La casa de Paco siempre había sido blanca, como las otras del pueblo. Sus paredes estaban encaladas de un blanco impoluto. Paco era conocido entre sus vecinos por ser una persona muy tímida e introvertida. Cuando se lo encontraban por la calle, éste agachaba la cabeza y se esfumaba en un santiamén. Un día ocurrió un hecho extraordinario: al amanecer, la casa de Paco apareció totalmente pintada de rojo. Los rumores y conjeturas se dispararon: ¿Acaso habrán sido unos gamberros? ¿Una maldición? ¿Tendrá su origen en un raro fenómeno de pigmentación de la Naturaleza? Nadie lo sabía a ciencia cierta. Tampoco nadie llegó a establecer una asociación con lo que ocurrió en vísperas de este extraño suceso, cuando una joven esbelta y maquillada, subida sobre unos vertiginosos tacones, llamó por error a la puerta de Paco. Como Paco era tímido y no conseguía articular palabra, fue su casa blanca la que se ruborizó por él.
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miércoles, 22 de enero de 2014
Una mascota peculiar
Estoy encantado con mi mascota. Cada vez que la llevo a la playa la gente se aparta, nos deja solos. No se por qué. Para mí, se comporta como cualquier otro perrito; se ha convertido en mi fiel compañero. Por cierto, hace ya un tiempo que he perdido mis gafas y no las encuentro por ningún lado. No sé dónde las habré dejado.
lunes, 13 de enero de 2014
El rey poeta
El viento de Menorca hace girar la veleta, que gira sobre sí misma mientras emite un susurro metálico. Un gallo la corona, sacando pecho, recortándose contra el cielo otoñal. Ha contemplado todas las salidas de sol y atardeceres. Es el rey poeta de este rincón del mundo.
martes, 10 de diciembre de 2013
La caverna
A veces, a través de un pequeño agujero, se pueden ver grandes cosas. El mundo exterior, la vida, está allí, dispuesta a colarse por los resquicios que le dejan las rocas. La luz se infiltra, como en la caverna de Platón.
martes, 19 de noviembre de 2013
Flip, el saltamontes
La aparición del saltamontes provoca una gran algarabía. Nadie sabe de dónde ha surgido. La gente se arremolina a su alrededor. Unos expresan su asco; otros su admiración. Los hay incluso que discuten sobre el nombre que le van a poner. ¿Gustavo? ¿Ronaldo? A mí me recuerda a Flip, el fiel protector de la abeja Maya, que vigilaba para que ésta no se enredase en las telas de araña. Sólo le falta el sombrero de copa. A pesar de eso, Flip se muestra flemático, estirándose y moviendo los ojos con gran dignidad.
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