Los dos barcos llegaron el mismo día y a la misma hora a la cala. Fondearon al unísono. Un barco enarbolaba la bandera francesa, el otro la española. Al principio les hizo gracia esa sincronización perfecta que se estableció entre ellos: se bañaban, comían, pescaban... al mismo tiempo. Parecía que delante tuvieran un espejo. Conforme fue pasando el tiempo, la cosa empezó a hacerles menos gracia. Empezaron a sospechar que el otro les hacía burlas, que estaba protagonizando un extraño y pesado juego de imitación. No podía ser que perdurase esta coincidencia tan exacta. Empezaron a cabrearse cuando izaron a la vez la vela de popa, que para más inri era del mismo color turquesa y con el mismo dibujo de un dragón que les habían jurado que era un diseño en exclusiva. Cuando llegó el día de levar anclas, lo hicieron conjuntamente a las 5:15 de la madrugada. Y tardaron lo mismo. Después de insultarse y arrojarse botellas y tubos de crema, zarparon cada uno por su lado.
Mostrando entradas con la etiqueta Binissafuller Roters. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Binissafuller Roters. Mostrar todas las entradas
jueves, 14 de agosto de 2014
lunes, 2 de septiembre de 2013
domingo, 23 de diciembre de 2012
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


.jpg)
